AYAHUASCA
Se remonta a tiempos ancestrales, significando “soga que une el mundo de los vivos y muertos” en quechua. Este lenguaje se extiende en varios lugares de América del Sur: Perú, Ecuador, Colombia, Brasil. Es decir, el antiguo territorio del Imperio Inca.
En cada país se conoce de una forma distinta. En Perú los indígenas la conocen como Ayahuasca, en Colombia se le llama Yage y en Brasil se le conoce con el nombre de caapi, las tres son exactamente lo mismo, su significado está entrelazado con la conexión que existe entre el mundo de los vivos y de los muertos.
El Ayahuasca o Yagé es una bebida usada por los pueblos indígenas de la Amazonía Latinoamericana como parte de un ritual de purificación. Es considerado un regalo de Dios destinado a conducir a la humanidad a un renacimiento o regreso a sus orígenes. Es una planta sagrada que transmite sabiduría, además de tener propiedades altamente curativas. Diversas investigaciones consideran al ayahuasca como una herramienta que ayuda a quebrar las percepciones materiales, lo que permite a quienes lo usan obtener una visión diferente de la vida y lo que los rodea. Al tomar ayahuasca, las experiencias pueden ser intensas con una duración de cuatro a cinco horas desde el aspecto espiritual, emocional, mental y físico, a menudo culminando en claridad mental. Pueden presentarse las ganas de llorar, de reír o simplemente permanecer en un estado de contemplación, todo dependerá de la preparación, de la madurez mental, emocional y de la fortaleza física. Tomar Ayahuasca se considera que es una liberación de todos nuestros fantasmas, permite la sanación física, mental y espiritual de las personas, renacer y despertar.

